Un menorquín en América

Tampoco los políticos se olvidaron de su nuevo héroe. En Julio de 1866 el congreso norteamericano creó el cargo de almirante para honrar a su marino más brillante. No les debió parecer suficiente el grado de vicealmirante que le otorgaron tras la batalla de Mobile. David Glasgow Farragut se convertía así en el primer Almirante de la marina de los Estados Unidos de América.

Embajada a Europa

Tras la devastadora guerra civil el gobierno norteamericano debía reconstruir un país castigado por cinco años de destrucción. Era necesario poner en marcha nuevas políticas que propiciaran el resurgimiento del joven Estado. Una de las líneas adoptadas tenía como objetivo reforzar su política exterior. Los Estados Unidos estaban experimentando un “renacimiento” como nación y deseaban labrarse apoyos y reconocimiento en Europa.
8. David Farragut
Finalizaba el mes de Junio de 1867 cuando una escuadra zarpó desde el puerto de Nueva York con rumbo al viejo continente. Curiosamente no fue ningún diplomático el que embarcó en aquella flota, tampoco lo hizo el presidente Johnson. El elegido para representar a su país fue el héroe de Mobile. El crucero se convirtió en una especie de marcha triunfal donde Farragut, acompañado de su esposa, visitó a un buen número de Jefes de Estado de las potencias europeas de aquel entonces: Napoleón III, la Reina Victoria, el Zar Alejandro II, …
Pero al margen de su labor como embajador, el viejo marino guardaba en su corazón una misión personal, deseaba reencontrarse con la tierra natal de su padre y honrar su memoria. La fragata de vapor “Franklin” atracó en Cartagena el 5 de Diciembre de 1867. Pocos días después Farragut llegaba a Madrid y era recibido en audiencia por la reina Isabel II. Tras cumplir con sus obligaciones diplomáticas, el Almirante pudo por fin poner proa hacia Menorca. En la mañana del 19 de Diciembre avistó emocionado el maravilloso puerto de Mahón. Habían transcurrido cincuenta años desde que surcara sus aguas por primera vez siendo aún guardiamarina.
La expectación en toda la isla era máxima. La prensa local se había encargado de informar sobre el viaje del Almirante por toda Europa y por supuesto se habían hecho eco de sus orígenes menorquines. Todo el mundo quería saludar al ilustre personaje, hijo del ciudadelano Jorge Ferragut Mesquida. El pueblo se echó a la calle para aclamar al norteamericano que fue agasajado con regalos y atenciones por las autoridades de los ayuntamientos de Mahón y Ciudadela.
Antes de regresar a América David quiso corresponder las atenciones recibidas y organizó una fiesta a bordo de la fragata “Franklin” donde concurrieron un buen número de invitados. Fue la guinda del pastel para dos semanas llenas de emociones. El 5 de Enero de 1868 la escuadra norteamericana levó anclas para abandonar definitivamente aguas de Menorca.
No hubo tiempo para más aventuras. Tal como le sucediera a su padre, los estragos de la guerra pasaron su siempre costosa factura. La salud de David Farragut se fue debilitando a pasos agigantados hasta que finalmente el Almirante falleció en Agosto de 1870. Miles de norteamericanos lloraron a uno de sus héroes. El multitudinario funeral fue encabezado por el presidente de la nación, el otrora comandante en jefe de los ejércitos de la Unión, el General Ulysses Grant.
Han pasado más de ciento cuarenta años desde su muerte, pero el recuerdo del Almirante Farragut perdura. Son muchas las referencias a su figura que podemos encontrar hoy en día en distintos puntos de Norteamérica: calles, plazas, colegios, monumentos, ……, incluso una de las naves de la mítica serie “”Star Trek”” ha llevado su nombre. Una muestra inequívoca de la transcendencia de este gran marino en la Historia de los Estados Unidos de América.

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“”David Glasgow Farragut, primer Almirante de los Estados Unidos de América e hijo de un menorquín””
MANUEL CENCILLO DE PINEDA

“”Farragut: America’s First Admiral””
ROBERT J. SCHNELLER

“”David Glasgow Farragut: Our First Admiral””
CHARLES LEE LEWIS

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  1. marc dice:

    Como menorquín, me ha emocionado encontrar este relato de uno de nuestros personajes ilustres. Creo que el Almirante Farragut es injustamente desconocido para muchísima gente, incluso en Menorca, y me alegra que usted lo haya “rescatado” en un blog tan bonito como este. Gracias, un saludo.

    • J. Suescun dice:

      Gracias a usted por comentar Marc. Yo también pienso que Farragut es sorprendentemente desconocido, pero lamentablemente no es el único caso. Hay multitud de ejemplos de ello. Espero disponer de tiempo suficiente para traer a este espacio otros personajes también olvidados.
      Saludos.

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