Un menorquín en América

La primera reacción tras el nombramiento de Lincoln provino de Carolina del Sur donde se redactó un manifiesto anunciando la secesión del estado sureño. Pronto le siguieron otros diez estados más; la mecha de la guerra civil se había prendido. El país quedaba partido en dos: de un lado lo que se empezó a conocer como “”la Unión””, formada por los estados abolicionistas del Norte, en el otro bando “”la Confederación””, constituida por los estados secesionistas del Sur.
8. Secesion
David Farragut se vio inmerso en un conflicto que hubiera deseado no conocer jamás, una cruenta guerra entre hermanos que se prolongó durante cinco largos años. Con este escenario, ya desde el inicio de la contienda el marino tuvo que tomar difíciles decisiones. David pertenecía al Sur, al margen de sus diversos destinos como militar su vida familiar había transcurrido siempre entre Tennessee, Mississippi o Virginia. Sin embargo, tras el estallido de la guerra, no dudó un instante en mostrar su lealtad al gobierno de Abraham Lincoln.

Nunca levantaré mi brazo en contra de mi bandera

Es fácil imaginar el profundo desasosiego que debió sentir al tener que abandonar su casa de Norfolk, en el estado de Virginia. Una vez instalado en Hastings, muy cerca de Nueva York, Farragut viajó a Washington para ponerse al servicio de la Unión. En cuanto a su esposa e hijo, sin lugar a dudas no debió ser fácil su integración, el de una familia cien por cien sureña, a orillas del río Hudson.
Los estrategas nordistas pronto vislumbraron la importancia del papel que debía jugar la marina en el desarrollo de la guerra. Los estados del Sur disponían de importantes puertos desde donde poder comerciar y abastecerse de todo tipo de suministros. Era una prioridad hacerse con el control del litoral y establecer un bloqueo marítimo que ahogara los recursos del ejército sudista. La persona idónea para liderar este ambicioso objetivo era, cómo no, David Farragut: ningún otro marino atesoraba la experiencia del ya por entonces Capitán de Navío.
Así pues, la primera gran misión del de Tennessee consistía en apoderarse del puerto de Nueva Orleans y penetrar aguas arriba del Mississippi, facilitando de este modo el avance de la infantería. Una tarea ciertamente compleja teniendo en cuenta que la ciudad sureña contaba con la protección de una poderosa armada y de dos imponentes fuertes estratégicamente ubicados. Por suerte, Farragut no estaba solo; se sentía tranquilo al poder contar a su lado con el Capitán David Dixon Porter, al que algunos autores mencionan como hermanastro de nuestro protagonista, habida cuenta que David Dixon era hijo del ya mencionado Comodoro Porter.
Corría el mes de abril de 1862, la flota comandada por D. Dixon Porter ejerció de avanzadilla. Tuvieron no pocas dificultades para romper las cadenas que los confederados habían dispuesto cruzando de orilla a orilla la entrada del Mississippi. Tras este primer hito todavía quedaba lo más difícil, desarbolar las defensas del fuerte Jackson y del fuerte de San Felipe. Durante cinco días se sucedieron los cañonazos de uno y otro lado hasta que, aprovechando la oscuridad de la noche, Farragut resolvió penetrar en el puerto y hacer frente a sus adversarios cuerpo a cuerpo. La victoria fue incontestable, los hombres de Farragut habían destrozado la defensa de Nueva Orleans, iniciando así el control del Mississippi. Esta victoria propició el reconocimiento del Gobierno de la Unión que creó ex profeso el rango de contralmirante para premiar la bravura de David Farragut.
A pesar de este esperanzador éxito, el dominio del Mississippi costó sangre, sudor y lágrimas. Los confederados defendieron sus posiciones como gato panza arriba y las batallas se sucedieron durante meses hasta la caída de Vicksburg en Julio de 1863.

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  1. marc dice:

    Como menorquín, me ha emocionado encontrar este relato de uno de nuestros personajes ilustres. Creo que el Almirante Farragut es injustamente desconocido para muchísima gente, incluso en Menorca, y me alegra que usted lo haya “rescatado” en un blog tan bonito como este. Gracias, un saludo.

    • J. Suescun dice:

      Gracias a usted por comentar Marc. Yo también pienso que Farragut es sorprendentemente desconocido, pero lamentablemente no es el único caso. Hay multitud de ejemplos de ello. Espero disponer de tiempo suficiente para traer a este espacio otros personajes también olvidados.
      Saludos.

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