Un menorquín en América

Las aventuras no cesarían en el Cabo de Hornos; ya en aguas del Pacífico Porter demostró toda su pericia apresando uno tras otro todos los buques ingleses que encontraba a su paso. El convoy fue creciendo de tal manera que el Capitán de la Essex se quedó sin oficiales suficientes para gobernar los barcos capturados y no tuvo más remedio que recurrir a sus guardiamarinas. De esta manera le llegó al cadete Farragut la oportunidad de demostrar su valía tomando el mando del “Barclay”, un navío que volvía a manos norteamericanas tras haber sido apresado por el enemigo.8. Combate fragatas

Los prisioneros británicos debieron prometérselas muy felices al observar pasmados como el “Barclay” quedaba en manos de un mocoso de trece años; no conocían todavía la enorme personalidad del “”menorquín””. David tuvo que hacer uso de todo su valor y temperamento para controlar el amago de amotinamiento de los ingleses y conducir la nave a su destino, Valparaíso.
Paradójicamente las hazañas de Porter se volvieron en su contra, al convertirse éste en el objetivo número uno de la marina inglesa. Los británicos organizaron una armada con el único propósito de acabar con los hombres del afamado capitán. El combate fue desigual, los norteamericanos no tuvieron ninguna oportunidad y los cañones ingleses destrozaron la Essex sin piedad. David Farragut había sido duramente derrotado, sin embargo la dolorosa experiencia vivida en las costas de Chile serviría de acicate para reafirmar su vocación naval.

Me acuerdo perfectamente de los sentimientos de terror que la proximidad de los navíos enemigos despertó en mi joven espíritu: podía discernir tan claro como era posible en las caras de los que estaban cerca de mí que nuestro caso era desesperado. Era igualmente cierto que estábamos dispuestos a morir al lado de los cañones antes que rendirnos. Creo que éste era el pensamiento de cada uno de la tripulación [……] Como era evidente que la fragata iba a naufragar, se decidió la rendición para salvar a los heridos [……] Porter dio la orden dolorosa de arriar la bandera

David G. Farragut

De puerto en puerto

Tras finalizar la guerra el gran objetivo del cadete fue ampliar su formación militar. Fueron muchas las misiones del marino y en todas ellas el norteamericano dio buenas muestras de sus enormes aptitudes. Uno de sus primeros destinos le llevó a aguas del Mediterráneo a bordo del navío “Independence” que tenía la misión de salvaguardar las rutas comerciales de aquel enclave estratégico. En el invierno de 1816 la armada norteamericana decidió buscar el abrigo del puerto de Mahón y David pudo conocer por vez primera Menorca. Es seguro que a Jorge Ferragut le hubiera hecho muy feliz compartir con su hijo las impresiones de aquel viaje, hubiera disfrutado conversando sobre los lugares que David visitó o sobre las personas que conoció, rememorando de este modo sus recuerdos de infancia. Lamentablemente padre e hijo no tuvieron la ocasión de reencontrarse. Jorge Ferragut había tenido una vida llena de aventuras, repleta de peripecias y sacrificios, pero fue su participación en la guerra de 1812, cuando ya contaba con cincuenta y ocho años de edad, lo que mermó definitivamente su fortaleza física. No resistiría mucho tiempo más, en Junio de 1817 la muerte le sorprendió en su residencia de Pascagoula (Mississippi).
No obstante, el espíritu aventurero de los Farragut no terminaría con la muerte del de Ciudadela. David, de manera poco consciente quizá, había tomado el testigo desde el día que abandonó su casa de Nueva Orleans. Aunque en circunstancias totalmente diferentes, se disponía a emular las hazañas de su padre y a escribir su propia página en la Historia.
A su regreso de la campaña del Mediterráneo, el de Knoxville se reencuentra con su mentor, David Porter. Bajo su mando presta servicio en aguas del Caribe, infestadas de piratas por aquel entonces. La experiencia del aspirante a ilustre marino crece al mismo ritmo que su prestigio y el alto mando norteamericano le encomienda todo tipo de misiones, tanto de campo como burocráticas. Son años de intenso trabajo donde David recorre medio mundo y va conformando una hoja de servicios sin tacha. Sin embargo, no sería hasta el final de su carrera cuando su figura adquiere máximo esplendor.

Guerra de Secesión

En 1860 la profunda desigualdad socio-económica entre el Norte y el Sur de los Estados Unidos había llevado al país a una tensión política insoportable. Dos modelos económicos opuestos pugnaban por tener el control del senado norteamericano. Con la lucha abolicionistas versus esclavistas como telón de fondo, la elección de Abraham Lincoln como presidente trajo consigo los recelos del Sur, que se sentía amenazado en su modo de vida.

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  1. marc dice:

    Como menorquín, me ha emocionado encontrar este relato de uno de nuestros personajes ilustres. Creo que el Almirante Farragut es injustamente desconocido para muchísima gente, incluso en Menorca, y me alegra que usted lo haya “rescatado” en un blog tan bonito como este. Gracias, un saludo.

    • J. Suescun dice:

      Gracias a usted por comentar Marc. Yo también pienso que Farragut es sorprendentemente desconocido, pero lamentablemente no es el único caso. Hay multitud de ejemplos de ello. Espero disponer de tiempo suficiente para traer a este espacio otros personajes también olvidados.
      Saludos.

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