Thesiger de Arabia

Mientras se ultimaban los preparativos de la expedición Wilfred aprovechó para examinar durante algunos días los cercanos montes Qarra. Desde lo alto de estas estribaciones el espectáculo era colosal. A un lado, enormes praderas salpicadas de pequeños bosques, del otro costado, piedras, arena y soledad. A su regreso a la ciudad, los hombres y sus camellos estaban dispuestos para la marcha. Fue el primer contacto de Thesiger con los beduinos. Todos ellos pertenecían a la tribu bait kathir y el jefe del grupo, ya octogenario, atendía al nombre de Salim Tamtaim aunque el líder de facto era un hombre bastante más joven llamado Sultán. Junto a los bait kathir Thesiger emprende su primer viaje por el sur de Arabia, un viaje donde el británico se va familiarizando con las singularidades del Rub’Al-Khali y con el modo de vida de los bedu. Por las noches, al calor de la hoguera, Wilfred comienza a apreciar la hospitalidad de los árabes. Los bedu comparten largas horas de conversación con el “infiel” mientras sirven café y reparten la escasa comida de la que disponen.
Aunque en ocasiones le irrita el sentimiento de superioridad de los beduinos Thesiger admira su capacidad para la vida en “las Arenas”, tal como ellos llaman al Rub’Al-Khali. Intenta integrarse al máximo, quiere ser uno de ellos: se viste con ropa árabe, aprende a orinar en cuclillas y se muestra fascinado por el amor que los bedu profesan a sus camellos, a los que procuran mayores cuidados que los que se dedican a sí mismos. Comprende que al fin y al cabo, sin ellos, sin los camellos, no sería posible la vida del hombre en el desierto.
6.  Wilfred Thesiger
La vida en estas latitudes es dura, llena de privaciones. Sin embargo y paradójicamente, una de las cosas que el inglés más echa de menos es tener un poco de privacidad. Wilfred no puede comprender lo difícil que resulta estar solo en el desierto. A los bedu les encanta hablar, pueden repetir decenas de veces la misma historia sin que nadie se moleste por ello. Además son chafarderos y si ven a alguien conversando aparte no tienen reparos en unirse a la charla. ¿Quién le iba a decir al británico que necesitaría subir a lo alto de las grandes dunas para encontrar un poco de soledad?
Poco a poco el explorador va descubriendo la personalidad de los beduinos así como sus extraños códigos morales. En cierta ocasión, tras agotadoras jornadas de viaje en camello y sin haber bebido una sola gota de agua en muchas horas, los expedicionarios alcanzaron un pozo en mitad de la nada. Wilfred estaba ansioso por beber pero al observar que sus compañeros no hacían mención de hacerlo quedó perplejo. El viejo Tamtaim anunció que no bebería hasta que llegase el resto del grupo, que se había desviado del camino buscando pasto para los camellos. Llegaron cinco horas más tarde y un Thesiger atónito y desesperado pudo por fin saciar su sed.

Los Rashid

Cada jornada suponía una nueva y valiosa lección. Tras varias semanas de marcha la expedición arribó a Mughshin, su primer objetivo. El viaje había sido un fracaso en lo referente a la langosta puesto que no encontraron indicio alguno acerca de posibles criaderos, pero Wilfred se hallaba feliz tras su primera experiencia entre los bedu. Thesiger piensa inmediatamente en un nuevo destino, la histórica región del Hadramaut, por donde ningún europeo había transitado todavía. En esta nueva travesía tan sólo repiten dos de los bait kathir, el resto del grupo lo conforman treinta bedus pertenecientes a la tribu de los rashid. Desde el primer instante, el porte digno y orgulloso de los rashid impacta vivamente en el inglés.

Se inicia el viaje por el Hadramaut y Wilfred no pierde ocasión para empaparse de las costumbres y habilidades de sus nuevos compañeros. Quiere aprender a vivir como un bedu, considera esta convivencia un aprendizaje necesario para afrontar su sueño secreto de atravesar las Arenas. Los beduinos le enseñan a interpretar las señales del desierto. Le muestran huellas de camello precisando a qué tribu pertenecen, cuántos días tienen las huellas, de cuántos viajeros consta el grupo,… Thesiger ni siquiera es capaz de distinguir las huellas; donde los árabes ven señales el europeo sólo ve arena.

Páginas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11