Thesiger de Arabia

Durante el día cabalgaban durante horas a lomos de los irrompibles camellos pero ya no había nubes en el pensamiento de los bedu, los grandes peligros habían pasado y el ambiente de camaradería reinaba entre los viajeros. Transcurrieron otras tres semanas de viaje hasta que la comitiva alcanzó las puertas de Salalah. Una muchedumbre, encabezada por el gobernador, salió a su encuentro entre vítores y festejos. Los rashid se sentían como héroes y convencieron a Thesiger para entrar en la ciudad a lo grande, espoleando a los camellos mientras disparaban sus rifles y lanzaban al aire gritos de victoria. Fue su pequeño auto-homenaje.
Thesiger cumplía así su gran sueño de atravesar el poco conocido Rub’Al-Khali. El Territorio Vacío se había convertido en un reto casi obsesivo y quizá por ello el británico fue capaz de desafiar a aquella inhóspita región de forma tan temeraria. Sin embargo, las intensas experiencias vividas en el transcurso de su odisea en el desierto no saciaron las ansias de exploración de Wilfred. Apenas había puesto los pies en Salalah, su mente ya estaba maquinando una nueva travesía. Deseaba conocer más a fondo el sur de la península arábiga, desde Adén hasta Mascate, desde el Mar Rojo hasta el Golfo Pérsico, desde el Hadramaut hasta Abu Dhabi, …
Este espíritu le llevó a programar un segundo viaje con el que pretendía completar la exploración del Territorio Vacío. Deseaba conocer las Arenas occidentales, las vastas áreas inexploradas entre Yemen y Omán, y le ilusionaba llegar más lejos de donde sus compatriotas, Thomas y Philby, lo habían hecho. Si en el primer trayecto hubo de superar numerosos obstáculos, en este segundo viaje las cosas no fueron más fáciles. Tras los ecos de sus andanzas por toda Arabia ya no era posible pasar desapercibido en el desierto de manera que en esta ocasión fue más importante la diplomacia que sus dotes para el disfraz. Aun así, fueron varias las ocasiones en las que la vida del inglés corrió serio peligro. Este periplo pudo haber finalizado a manos de los bandoleros, o de los belicosos duru, que ahora sabían que el infiel había cruzado su territorio el año anterior. También pudo haber caído en medio de las escaramuzas tribales que estaban teniendo lugar cada vez con mayor frecuencia, o incluso podía haber sido ejecutado por orden del rey Ibn Saud, al haber penetrado sin permiso en el Territorio Vacío. Unas veces la fortuna, otras la lealtad de viejos amigos, le sacaron del atolladero.
Fueron cinco años los que pasó entre los bedu. Cinco años que marcaron profundamente a Wilfred. Siempre consideró esta etapa como la más determinante en su vida dedicada a la exploración y observó con profunda tristeza como el modo de vida que había conocido en el desierto estaba condenado a la desaparición. Los vehículos a motor y las compañías petrolíferas se encargarían de ello.

6.  Thesiger y grupo

 

“Viajé al sur de Arabia justo a tiempo. Otros irán allí a estudiar geología y arqueología, los pájaros, plantas y animales, incluso para estudiar a los propios árabes […] Volverán con resultados mucho más interesantes que los míos, pero nunca llegarán a conocer el espíritu de la tierra ni la grandeza de los árabes”

……….
……….

Saber más…

0.  Saber Mas

“Arenas de Arabia”
WILFRED THESIGER

“El último explorador”
MANUEL LEGUINECHE

“Pioneros de lo imposible”
JAVIER JAYME

Páginas: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11