Odisea en la Antártida

A pesar de que las condiciones para la convivencia no eran las idóneas, en líneas generales se puede afirmar que reinó la paz durante aquellos difíciles meses. La meticulosa selección de la tripulación que Shackleton hiciera meses atrás comenzaba a dar sus frutos. Nada hubiera sido peor en aquellas condiciones que contar con individuos conflictivos o con poca fortaleza mental. En cualquier caso, las circunstancias obligaron a Shackleton a desplegar todas sus capacidades emocionales para tener controlado el aspecto psicológico del grupo. Normalmente se mostraba afable y cercano pero también era capaz de sacar su perfil de “tipo duro” cuando era necesario. En este sentido contó con la gran ayuda de su mano derecha, Frank Wild, un hombre veterano que ya había acompañado a Shackleton en el Nimrod. Su lealtad era incuestionable y al igual que el jefe, tenía gran habilidad para tratar con la tripulación.

El invierno de 1915 fue duro, las ventiscas se sucedían con asiduidad y los bloques de hielo se amontonaban en torno al Endurance aumentando más y más la presión sobre el buque. El continente antártico es probablemente el lugar más inhóspito de la tierra y la naturaleza se muestra con toda su grandiosidad pero también con toda su fiereza. Enormes bloques de hielo saltaban por los aires al no soportar la presión de los témpanos adyacentes. Desde luego, esta escena no suponía un buen presagio respecto a la fortaleza del Endurance que gruñía como un animal herido cuando las placas heladas comprimían sus costados. Las vigas de madera se curvaban, las varengas crujían y el alma de aquellos veintiocho valientes se encogía. Si alguna vez hubo la esperanza de que a la llegada de la primavera aquellas moles de hielo se quebrasen, ahora esa idea se disipaba junto a la ventisca.

A duras penas habían logrado pasar el invierno pero en Octubre la situación empeoró. Un feroz aumento de la presión zarandeó el buque como si se tratara de una cáscara de nuez y éste quedo escorado más de treinta grados sobre uno de sus costados. Algunas vigas cedieron y se abrieron vías de agua. La tripulación luchaba denodadamente por revertir la situación pero ésta parecía insostenible.

2.  El Endurance se escora

El 27 de Octubre Ernest Shackleton ordenó abandonar el barco. Hacía meses que había asumido que ese día tenía que llegar pero se resistió a tomar la decisión hasta el último momento. Sólo Wild y el capitán Worsley conocían las tribulaciones del Jefe. Se establecieron varias lonas a modo de tobogán para desembarcar a los perros. Se hizo lo mismo con los víveres y multitud de objetos. Fue un momento amargo. Todo el mundo sabe que para un marino su barco es su hogar, tener que abandonarlo a su suerte resultó un trago difícil de digerir.

Los campamentos

Como era de esperar, Shackleton enfrentó el nuevo escenario con su habitual sangre fría. Reunió a sus hombres y les dio instrucciones para establecer un campamento provisional donde poder reorganizarse. El objetivo geográfico de la expedición se había esfumado pero tenían ante sí un nuevo desafío mucho más importante: la supervivencia. El único plan posible consistía en avanzar hacia el norte hasta alcanzar alguna pequeña isla donde poder pedir auxilio a los balleneros noruegos que faenaban en aquellas aguas. Para la travesía contaban con los botes salvavidas, víveres y una reducidísima cantidad de objetos personales. Shackleton fue tajante en este aspecto y sólo permitió un kilo de equipaje por persona. En sus anteriores experiencias polares estuvo en el filo de la navaja y sabía lo que se jugaba. A este respecto tuvo que tomar otra decisión difícil que resultó muy dolorosa para todos.
 

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  1. xec pons dice:

    Ei, jesús. muy currado el blog. un trabajo de mucho curro. es lo que hay que hacer. escribir, escribir y escribir (tomo nota que estoy muy vaguete). esta historia en particular ya la conocía. pillé un documental que explicaba la epopeya (creo que era algo así como ficcionar la historia, en el canall 33). espero leer más.

  2. J. Suescun dice:

    Hola Xec. Pues la verdad es que sí, he currado bastante en este blog, le he dedicado muchas horas y le he puesto mucho cariño, así que te agradezco mucho el comentario porque siempre gusta que valoren tu trabajo.
    Respecto a la historia de Shackleton, desconozco si en el documental que mencionas han introducido algo de ficción pero no es el caso de este blog. Intento ajustarme a los hechos en función de la documentación que encuentro. Además, este episodio fue tan fascinante que no necesita ningún adorno.

    Un saludo Xec

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