Odisea en la Antártida

Los tres supervivientes, Wilson, Bowers y Scott, continuaron su lucha por escapar de aquel infierno pero a finales de marzo, agotados y sin apenas alimentos, asumieron que no era posible salir de allí. Scott anotó en su diario:

“Si hubiéramos vivido, habría podido contar una historia que hablase de la audacia, la entereza y el coraje de mis compañeros que habría conmovido el corazón de los ingleses. Tendrán que ser estas improvisadas notas y nuestros cadáveres los que la cuenten”

En Noviembre fueron encontrados los cuerpos de los cinco expedicionarios y no fue hasta Febrero de 1913 cuando se dieron a conocer los diarios de Scott y sus hombres. La conmoción en Inglaterra fue tremenda y en cierta manera, la tragedia de los británicos eclipsó la gesta de Roal Amundsen.

Resistencia

La epopeya de Scott había hecho revivir el orgullo patriótico de los británicos y en este contexto, Shackleton encontró quizá algo más de apoyo para la preparación de su nueva empresa. Tras los éxitos de Amundsen en el Sur y de Peary en el Norte, Ernest Shackleton reinventa su objetivo polar y lo promociona así:

“Desde el punto de vista sentimental es el último gran viaje polar que pueda hacerse. Será un viaje más importante que ir al Polo y regresar y creo que le corresponde a la nación británica llevarlo a cabo, pues hemos sido derrotados tanto en la conquista del Polo Norte como en la del Polo Sur. Queda por hacer el viaje más impresionante de todos, la travesía del continente”

Durante aquellos años en casa, Shackleton había pensado miles de veces en cómo afrontar este reto. Su plan consistía en viajar hasta el mar de Weddell y adentrarse en la banquisa hasta llegar a tierra firme. Paralelamente un equipo de apoyo viajaría al extremo opuesto del continente blanco entrando por el mar de Ross y desde allí, haciendo la ruta inversa, un grupo de hombres se adentraría en el hielo antártico colocando depósitos con víveres a lo largo del camino. Este equipo fue liderado por Aeneas Mackintosh que capitaneó el buque “Aurora”.

Una vez hubo resuelto los asuntos relativos a la necesaria financiación, el irlandés se puso manos a la obra. Lo primero que necesitaba era reclutar a los hombres adecuados para emprender la aventura polar. En la inmensa mayoría de textos sobre la expedición se recoge el anuncio que Shackleton publicó en la prensa de Londres con motivo de la selección de la tripulación. A riesgo de ser poco original, yo tampoco me he resistido a transcribir en estas líneas el maravilloso anuncio:

“Se buscan hombres para viaje peligroso. Sueldo reducido. Frío intenso. Largos meses en la más completa oscuridad. Peligro constante. Regreso a salvo dudoso. Honor y reconocimiento en caso de éxito”

A pesar de lo desolador del mensaje, cinco mil hombres presentaron sus credenciales con el propósito de formar parte de la expedición. En esta afluencia masiva de candidatos, algo tuvo que ver el prestigio de Shackleton. Aquellos hombres, buscadores de reconocimiento y fortuna, conocían bien las anteriores aventuras del explorador y sin duda apreciaban el hecho de que el líder hubiera antepuesto la seguridad de los suyos antes que cualquier otra cosa. Esta reputación, bien ganada, siempre le procuró una gran lealtad de aquellos que trabajaron a su lado.

Otro elemento importante fue la elección del buque. Para ello contactó con un astillero noruego especializado en barcos destinados a navegar en latitudes polares. Aunque el barco nació con el nombre de Polaris, Shackleton decidió rebautizarlo como “Endurance” (Resistencia).
En Agosto de 1914 el Endurance está listo para zarpar pero el viaje corre peligro, Europa se agita en un ambiente convulso y parece abocada a una guerra inevitable. La misión se tambalea ante esta inesperada situación pero finalmente el Endurance obtiene el permiso para seguir con el plan previsto. El 8 de Agosto zarpa desde Plymouth rumbo al Sur al mando del capitán Frank Worsley.

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  1. xec pons dice:

    Ei, jesús. muy currado el blog. un trabajo de mucho curro. es lo que hay que hacer. escribir, escribir y escribir (tomo nota que estoy muy vaguete). esta historia en particular ya la conocía. pillé un documental que explicaba la epopeya (creo que era algo así como ficcionar la historia, en el canall 33). espero leer más.

  2. J. Suescun dice:

    Hola Xec. Pues la verdad es que sí, he currado bastante en este blog, le he dedicado muchas horas y le he puesto mucho cariño, así que te agradezco mucho el comentario porque siempre gusta que valoren tu trabajo.
    Respecto a la historia de Shackleton, desconozco si en el documental que mencionas han introducido algo de ficción pero no es el caso de este blog. Intento ajustarme a los hechos en función de la documentación que encuentro. Además, este episodio fue tan fascinante que no necesita ningún adorno.

    Un saludo Xec

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