Odisea en la Antártida

A su regreso a Inglaterra Shackleton fue recibido como un héroe, no en vano había avanzado hacia el Sur más que ningún otro ser humano. Debió darse cuenta entonces que la exploración polar podría no solamente satisfacer su espíritu aventurero sino que también le podría catapultar a un estatus social más distinguido.

Expedición Nimrod

Tras varios años en Inglaterra desempeñando trabajos de diversa índole, Ernest Shackleton logra la siempre difícil tarea de conseguir financiación para una nueva expedición. En Diciembre de 1907 aguarda en Nueva Zelanda la llegada de su nuevo buque, el “Nimrod”, que había zarpado en el mes de Agosto desde Inglaterra. Nuevamente se dirige hacia el Sur, pero esta vez al mando de su propia expedición. Cierto es que en el Discovery adquirió gran experiencia para abordar este tipo de empresas, pero a pesar de ello se repitieron errores de gran trascendencia: los hombres no tenían experiencia con los esquís, los perros no estaban adecuadamente entrenados y por si fuera poco, en esta ocasión optó por embarcar a diez caballos que se mostraron totalmente ineficientes en el hielo antártico.

2.  Shackleton

En Enero de 1908 avistan los primeros icebergs y se adentran en la banquisa sin contratiempos. En Febrero alcanzan el cabo Royds y se disponen a establecer allí el campamento base. Rápidamente construyen un refugio para toda la tripulación, así como un establo y varias perreras, pero todavía deberían esperar varios meses para acometer la misión principal, la conquista del polo sur geográfico.

 

Shackleton considera primordial mantener un buen espíritu de camaradería entre sus hombres y a diferencia de Scott, es partidario de obviar cualquier tipo de distinción social. Trata a todos por igual, fomenta el trabajo en grupo y procura que cada miembro de la expedición se sienta motivado para afrontar las dificultades que les esperan. Por delante quedan muchos meses de trabajo y es importante mantener la cohesión del grupo.

No fue hasta Octubre cuando Shackleton pudo partir del campamento en el cabo Royds para emprender la marcha a pie. Le acompañaban Frank Wild, el teniente Adams y el doctor Marshall. La travesía resultó durísima. Como cabía esperar, los caballos resbalaban constantemente en el hielo y ralentizaban la marcha. En Diciembre alcanzaron la lengua de un imponente glaciar al que bautizaron como glaciar Beardmore. Aquellos hombres marcaron un hito en la historia de la exploración al ser los primeros en atravesar la cordillera transantártica y acceder a la impresionante meseta polar. El frío, el hambre y la soledad, fueron minando la moral de los cuatro exploradores pero sobreponiéndose a todo ello lograron avanzar hasta alcanzar latitud 88º 23’ S. En ese momento, Shackleton dio buena muestra de por qué sus hombres siempre le respetaron como líder. A tan sólo 160 kilómetros de la gloria, renuncia a ser el primer hombre en clavar su bandera en el polo y decide dar media vuelta procurando de esta manera, salvaguardar la vida de sus compañeros, en especial la del meteorólogo Jameson B. Adams, cuyo estado era preocupante. El retorno debía hacerse lo más rápido posible puesto que Adams parecía cada vez más enfermo. Desecharon todo aquello que no fuera absolutamente necesario y emprendieron el regreso. Caminaron sin descanso durante día y medio y cuando se hallaban al límite de sus fuerzas ocurrió un pequeño milagro: fueron encontrados por un grupo de tripulantes del “Nimrod” que habían iniciado la travesía en busca de los más que probables cadáveres de sus compañeros. Habían transcurrido cuatro meses desde su salida y nadie esperaba encontrarlos con vida. Shackleton y sus tres compañeros habían estado al borde del abismo pero la decisión de abortar la misión a 160 kilómetros de la meta, les había salvado de una muerte segura.
 

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  1. xec pons dice:

    Ei, jesús. muy currado el blog. un trabajo de mucho curro. es lo que hay que hacer. escribir, escribir y escribir (tomo nota que estoy muy vaguete). esta historia en particular ya la conocía. pillé un documental que explicaba la epopeya (creo que era algo así como ficcionar la historia, en el canall 33). espero leer más.

  2. J. Suescun dice:

    Hola Xec. Pues la verdad es que sí, he currado bastante en este blog, le he dedicado muchas horas y le he puesto mucho cariño, así que te agradezco mucho el comentario porque siempre gusta que valoren tu trabajo.
    Respecto a la historia de Shackleton, desconozco si en el documental que mencionas han introducido algo de ficción pero no es el caso de este blog. Intento ajustarme a los hechos en función de la documentación que encuentro. Además, este episodio fue tan fascinante que no necesita ningún adorno.

    Un saludo Xec

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