Odisea en la Antártida

Hollaron montañas, descendieron glaciares, atravesaron parajes de una grandiosidad sobrecogedora, …, todo ello en un terreno virgen para el ser humano. Al límite de sus fuerzas, desde lo alto de una de las montañas, divisaron a lo lejos un buque ballenero. La emoción fue indescriptible, era la primera vez que veían signos de civilización desde que zarparon de aquella misma isla en Diciembre de 1914. Estaban exhaustos, caminaban dando tumbos entre la nieve, pero la visión del ballenero les impulsó a apretar los dientes y seguir. Finalmente, tras treinta y seis horas caminando, llegaron al poblado ballenero de Stromness.

2. Isla SanPedro

Los primeros hombres con los que se cruzaron salieron huyendo. Y es que el aspecto de los tres supervivientes era patético: sucios y desaliñados, con la ropa hecha jirones, caminaban lentamente manteniendo el equilibrio a duras penas. Cuando consiguieron que les condujeran al administrador del poblado, en un primer momento éste fue incapaz de reconocerlos. Nadie esperaba encontrarlos con vida dieciocho meses después de haber zarpado desde aquellas aguas.

Una vez quedó aclarada la identidad de los británicos se les procuraron los cuidados que necesitaban. Shackleton, Worsley y Crean volvieron a recuperar su aspecto y a recobrar sus agotadas fuerzas. En cuanto fue posible, Worsley zarpó a bordo del “Samson” en busca de los tres compañeros que habían quedado en la costa sur. Al día siguiente los encontró guarecidos bajo el deteriorado James Caird. Sin tiempo que perder recogieron sus cosas y embarcaron. Milagrosamente, los seis tripulantes del Caird se hallaban a salvo.

22 náufragos en Isla Elefante

Desde que el Endurance naufragó el único pensamiento que poblaba la mente de Shackleton era el de devolver con vida a toda la tripulación de manera que en cuanto recuperó su estado físico y pudo pensar con claridad, empezó a mover los hilos para su siguiente objetivo: era necesario regresar a Isla Elefante cuanto antes, veintidós compañeros aguardaban el rescate.

Los balleneros noruegos hicieron todo lo posible por ayudarle. Le prestaron el “Southern Sky” para ir al encuentro de Wild y los chicos. Zarparon el 23 de Mayo y a menos de cincuenta millas de Isla Elefante nuevamente se vieron bloqueados por el hielo. El avance era imposible de modo que se dirigieron a las islas Malvinas con la idea de buscar otro barco más preparado para navegar entre el hielo. Hubo varios intentos de rescate pero las condiciones del mar no permitían a los barcos arribar a aquella remota isla. Shackleton se consumía en su desesperación, ya no sabía qué hacer; las semanas iban pasando y cuanto más tiempo transcurriese, menos posibilidades habría de encontrar con vida a sus hombres.

Ante lo angustioso de la situación el gobierno de Chile le ofreció el “Yelcho”, un viejo remolcador. Un Shackleton desesperado hubiera aceptado cualquier cosa con tal de intentar el rescate, no podía dejar en la estacada a su tripulación. El 25 de Agosto zarpa desde Punta Arenas en compañía de sus inseparables Worsley y Crean. En esta ocasión la navegación transcurre sin grandes incidentes y cinco días más tarde avistan Isla Elefante. El nerviosismo se apodera de Shackleton que se apresura a sacar sus prismáticos. Comienza a ver las siluetas de algunos hombres en la playa y empieza a contar: uno, dos, tres,… quince, dieciséis, …, el corazón del irlandés late a toda velocidad, …, ¡¡¡ veintidós!!! ¡¡¡Hay veintidós hombres, están todos vivos!!!

Ernest no se lo podía creer; siempre albergó la esperanza de encontrar a sus hombres con vida pero la demora en los intentos de rescate de los últimos meses había hecho que flaqueara su moral. Worsley, Crean y el propio Shackleton se abrazaron emocionados.

“Metió el binóculo en su estuche y se giró hacia mí con la expresión más emocionada en el rostro que nunca le hubiera visto antes”

Worsley

 

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  1. xec pons dice:

    Ei, jesús. muy currado el blog. un trabajo de mucho curro. es lo que hay que hacer. escribir, escribir y escribir (tomo nota que estoy muy vaguete). esta historia en particular ya la conocía. pillé un documental que explicaba la epopeya (creo que era algo así como ficcionar la historia, en el canall 33). espero leer más.

  2. J. Suescun dice:

    Hola Xec. Pues la verdad es que sí, he currado bastante en este blog, le he dedicado muchas horas y le he puesto mucho cariño, así que te agradezco mucho el comentario porque siempre gusta que valoren tu trabajo.
    Respecto a la historia de Shackleton, desconozco si en el documental que mencionas han introducido algo de ficción pero no es el caso de este blog. Intento ajustarme a los hechos en función de la documentación que encuentro. Además, este episodio fue tan fascinante que no necesita ningún adorno.

    Un saludo Xec

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