Odisea en la Antártida

Siempre he sentido una extraña atracción por las expediciones polares. No sé qué tienen estos lugares tan inhóspitos para provocar este magnetismo pero lo cierto es que me quedo embobado cada vez que veo un documental o cae en mis manos algún libro relacionado con estos territorios. En un principio pensé rescatar para este capítulo la gesta protagonizada por Roald Amundsen al ser el primer hombre en conquistar el Polo Sur. De haberlo hecho así me hubiera traicionado a mí mismo porque, sin desmerecer la enorme hazaña del noruego, la auténtica aventura polar que me fascina como ninguna otra es la expedición “Endurance” capitaneada por Ernest Shackleton, que supuso un fracaso sí, pero sin embargo constituye una auténtica lección de supervivencia, compañerismo y liderazgo.
Tal es así, que después de algún tiempo olvidado, hoy en día se ha recuperado la figura de este aventurero en escuelas y universidades de todo el mundo, donde se le presenta como el prototipo de líder, aquel que sobreponiéndose a las adversidades supo reinventar sus objetivos y que en situaciones altamente comprometidas fue capaz de sacar lo mejor de cada uno de sus hombres en pos del beneficio del grupo.

Poco importa que la expedición Endurance no lograra su objetivo de atravesar el continente antártico; Shackleton y sus hombres siempre serán recordados por haber protagonizado esta gran aventura, una gesta llena de tintes épicos, de esas que ya parecen no ser posibles en los tiempos que vivimos.

Polo Sur: amor a primera vista

Ernest Shackleton nace el 15 de Febrero de 1874 en Kilkee, en el condado de Kildare (Irlanda). Diez años más tarde, la familia se establece en Londres y Ernest, como cualquier chico de clase acomodada, cursa sus estudios en un colegio privado de reputado prestigio. Pero Shackleton es un joven lleno de inquietudes y el ansia de aventuras le hace probar suerte en la marina mercante donde se enrola con tan sólo 16 años de edad. Su desempeño como marino fue notable, de tal manera que pronto ascendió al puesto de tercer oficial.

La marina mercante es un buen destino para Ernest pero el corpulento mozo irlandés necesita emociones más fuertes. En 1901 tiene la oportunidad de embarcar en la que sería su primera expedición polar. Se trataba de la “Expedición Antártica Británica” bajo el mando del oficial de la Marina Real, Robert Falcon Scott. Esta empresa marcó un hito en la historia de las exploraciones antárticas.

Shackleton embarcó en el Discovery con el cargo de tercer teniente y fue uno de los tres hombres, junto a Wilson y al propio Scott, que alcanzó la latitud 82º 17’ S, lo que suponía un récord en aquel momento. Las condiciones extremas a las que se enfrentaron obligaron a Scott a desistir en su objetivo de alcanzar latitud 90º. El camino de regreso de estos tres hombres, al límite de sus fuerzas, fue enormemente duro. Shackleton consiguió llegar a duras penas al campamento donde aguardaba el resto de la tripulación, muy deteriorado físicamente y enfermo de escorbuto. Aprovechando esta circunstancia y a pesar de que a la expedición le quedaban otros muchos objetivos por abordar, Scott optó por enviar a Shackleton a Inglaterra anticipadamente. Así pues, la expedición proseguiría sin la participación del irlandés.

Según algunas fuentes, la verdadera razón del regreso de Shackleton no fueron sus problemas físicos sino la mala relación que mantenía con Scott. El líder de la expedición no veía con buenos ojos la creciente popularidad de que gozaba su tercer teniente entre la tripulación. Por si fuera poco, el clasismo de Scott, orgulloso oficial de la Marina Real Británica, hacía que no soportara verse eclipsado por un simple oficial de la marina mercante. No sabemos hasta qué punto son veraces estas informaciones, pero sea como fuere, los caminos de estos dos gigantes de la exploración, no volverían a cruzarse. A partir de ese momento, Ernest Shackleton lideraría sus propias expediciones.

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  1. xec pons dice:

    Ei, jesús. muy currado el blog. un trabajo de mucho curro. es lo que hay que hacer. escribir, escribir y escribir (tomo nota que estoy muy vaguete). esta historia en particular ya la conocía. pillé un documental que explicaba la epopeya (creo que era algo así como ficcionar la historia, en el canall 33). espero leer más.

  2. J. Suescun dice:

    Hola Xec. Pues la verdad es que sí, he currado bastante en este blog, le he dedicado muchas horas y le he puesto mucho cariño, así que te agradezco mucho el comentario porque siempre gusta que valoren tu trabajo.
    Respecto a la historia de Shackleton, desconozco si en el documental que mencionas han introducido algo de ficción pero no es el caso de este blog. Intento ajustarme a los hechos en función de la documentación que encuentro. Además, este episodio fue tan fascinante que no necesita ningún adorno.

    Un saludo Xec

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