Urdaneta y el Tornaviaje

En este sentido, uno de los aspectos que quizá más llama la atención es el extremo cuidado que se tuvo a la hora de elegir la tripulación. Urdaneta quería evitar a toda costa problemas de rebeldía o insubordinación y procuró reclutar un grupo de hombres que, al margen de su saber marinero, gozasen de una gran cohesión. No es casualidad que más de un tercio de la tripulación fuesen todos ellos guipuzcoanos, muchos de ellos conocidos y compañeros en otras travesías.
Finalmente, tras todos los estudios y preparativos, la armada zarpó del puerto de Navidad, en la Nueva España, el 21 de Noviembre de 1564 bajo el mando de otro guipuzcoano, Miguel López de Legazpi, una de las amistades que forjó Andrés en tierras mexicanas. La flota se componía de cuatro navíos y una pequeña fragata.

1.  Jarcia

Desde el primer momento Urdaneta dio muestras de la enorme precisión de sus cálculos náuticos. Bien entrado el mes de Enero avistaron una pequeña isla y los pilotos de las naos creyeron haber llegado a su destino. El agustino pronto les sacó de su error y les hizo ver que aquella isla no podía ser otra que la de los ladrones; todavía quedaban muchas millas por recorrer. En efecto Fray Andrés no se equivocaba, no arribaron a aguas Filipinas hasta el 13 de Febrero. Durante semanas inspeccionaron las numerosas islas del archipiélago y Miguel López de Legazpi eligió la isla de Cebú como base del asentamiento.

El Tornaviaje

El trayecto hasta las islas Filipinas se había realizado sin apenas contratiempos pero todavía quedaba el auténtico desafío: nadie había logrado regresar desde aquellas aguas hasta la costa americana. Andrés de Urdaneta dispuso los últimos detalles de la misión, eligió el navío “San Pedro”, el más grande de la flota, para afrontar el tornaviaje con una tripulación de doscientos hombres. Dispuso como capitán a Felipe Salcedo, nieto de Legazpi y que tan sólo contaba dieciocho años de edad. El resto de la armada permanecería en aquellas latitudes al mando de Miguel López de Legazpi para iniciar la colonización de Filipinas.
Por fin se abordaba el ansiado reto tantas veces soñado por Urdaneta. La “San Pedro” estaba lista para zarpar. Sin duda debió ser un momento de gran emoción para el guipuzcoano después de tantos años de planes y de dudas sobre la posibilidad  del tornaviaje. Algunos estudiosos hablan de la intuición  del agustino a la hora de guiar la navegación. Otros en cambio, apuestan por el gran conocimiento náutico de Fray Andrés antes que por su clarividencia. Sin duda resultaron clave los conocimientos adquiridos en Molucas a través de numerosas exploraciones por aquellos mares y el contacto permanente con los indígenas, de los que aprendió los secretos acerca de la navegación local. Así mismo cabe señalar que el fraile siempre permaneció atento al desempeño de las expediciones que habían tenido lugar y recopiló toda información sobre el fracaso de las mismas. Poco a poco la mente del navegante fue ordenando todos estos datos que finalmente le condujeron a la solución  del enigma. Era necesario comprender el régimen de vientos del Océano Pacífico para navegar a favor de los monzones. Es por ello que Urdaneta planificó la partida para finales de mayo puesto que no sólo era importante elegir el derrotero óptimo sino que había que abordarlo en el momento oportuno. Igual de importante resultaban las corrientes marinas: en una navegación de estas características, barcos lentos y pesados, contar con una corriente desfavorable podía dar al traste con la expedición.
La nao “San Pedro” zarpa de la isla de Cebú el 1 de Junio de 1565. Navegan a favor del monzón con rumbo Nordeste hasta la latitud 39º N buscando una corriente  favorable que hoy se conoce como corriente de Kuro-Shivo y que les impulsa hacia América. Posteriormente, el fraile-almirante vira el rumbo y la nao desciende hasta latitud 32º N para nuevamente ascender a 39º N. Lejos de ser una equivocación, los cambios de rumbo obedecen a una verificación de cálculos de longitud del brillante marino. El 18 de Septiembre se avista por vez primera la costa de California y prosigue la navegación costeando hacia el sur, arribando a Acapulco el 8 de Octubre. Se culmina así el mayor hito de la historia de la navegación hasta aquel entonces. Donde todos antes que él habían fracasado, Andrés de Urdaneta lograba completar el  tornaviaje en apenas cuatro meses de singladura.

Páginas: 1 2 3 4 5 6 7

Deja un comentario