Urdaneta y el Tornaviaje

En la Nueva España

El espíritu emprendedor de un hombre de aventuras jamás se extingue y Andrés no podía permanecer inactivo mucho tiempo. En 1537 conoce a Pedro de Alvarado y éste le convence para viajar a la Nueva España (México) y acometer desde allí  una nueva expedición a Molucas. La travesía del Atlántico tiene lugar en Octubre de 1538 pero al poco de llegar Alvarado encuentra la muerte y el proyecto se trunca. Urdaneta decide entonces permanecer en tierras americanas y al cabo de un tiempo obtiene un alto cargo dentro del funcionariado del Virreinato de la Nueva España, siendo nombrado Corregidor de la región de Ávalos. Mantiene una buena relación con el Virrey Mendoza y participa en diversas exploraciones.

1.  Fray Andres

Parecía estar totalmente asentado en su nueva vida mexicana cuando de pronto se produjo un sorprendente giro en la trayectoria vital del aventurero: en 1553 Andrés de Urdaneta se ordena fraile en el convento de los Agustinos. Cierto es que siempre había mostrado un enorme respeto por la labor de los religiosos, por otra parte, en su trabajo como corregidor tuvo un contacto muy fluído con la orden de los Agustinos pero  ¿hasta qué punto le habían influido éstos?, ¿qué reflexiones impulsaban al antiguo soldado a abandonar su excelente posición social y tomar el camino religioso? Resulta difícil encontrar respuesta a estas cuestiones, sea como fuere, a la edad de cuarenta y cinco años, el guipuzcoano abandona sus cargos civiles para tomar los hábitos.

Miguel López de Legazpi

Como cabía esperar, el prestigio y la consideración de que gozaba Urdaneta no se esfumó por su condición de religioso. El nuevo Virrey, Luis de Velasco, era conocedor de las capacidades de Fray Andrés y seguía teniéndolo muy en cuenta como experto navegante. Por otra parte, en España seguía muy vivo el interés por establecer redes comerciales con Asia pero para ello era necesario encontrar el camino de ida y vuelta desde México, ya que la ruta del Indico estaba dominada por los portugueses. No era una tarea sencilla, varias expediciones lo habían intentado pero ninguna había logrado el éxito. La ruta de ida no arrojaba excesivos problemas, sin embargo todas las expediciones fracasaban en su intento de regresar desde Asia.
Velasco mantenía estrecho contacto con Fray Andrés y estaba convencido de que el agustino era el único hombre capaz de vencer este reto. Propuso a Felipe II una nueva expedición, tan seguro como estaba del éxito. Sin embargo el monarca no estaba interesado únicamente en el “tornaviaje” sino que pretendía también la colonización de Filipinas, saltándose a la torera la cesión de derechos sobre aquellas islas que años atrás había negociado su padre, Carlos V. En 1559 Felipe II remite una carta a Fray Andrés de Urdaneta explicando que ha dado orden al Virrey Velasco para el apresto de una armada hacia Filipinas bajo la dirección náutica del otrora navegante y ahora religioso agustino.
La preparación llevó largo tiempo. El fracaso de las cinco expediciones anteriores en su intento de cruzar el Pacífico de Oeste a Este daban cuenta de la dificultad del proyecto. Urdaneta tenía ante sí un desafío sin precedentes que requería un estudio muy pormenorizado de todos aquellos aspectos que pudieran influir en el éxito de la misión. En este sentido, elaboró numerosos informes donde se estudiaban todo tipo de factores, tanto los estrictamente náuticos como el conocimiento de vientos, corrientes marinas, clima,….hasta los puramente logísticos, como el tamaño de los barcos, la composición de las provisiones o la profesionalidad de la tripulación.
 
 

Páginas: 1 2 3 4 5 6 7

Deja un comentario